Definición

“Es el arte de llevarse bien con los demás”. Son las conductas desarrolladas por un individuo capaz, frente a los otros, de expresar sus sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo positivo y adecuado a la situación, respetando esas mismas conductas en los demás, y resolviendo los problemas inmediatos de la situación mientras minimiza la probabilidad de futuros problemas.”

En cada actividad que realizamos hay un componente de relaciones con los demás que determina en gran medida, no sólo la consecución del proyecto, sino nuestra propia felicidad. Es una creencia común que la simpatía y el atractivo social de algunas personas es innato. Sin embargo, desde la Psicología está claro que “las habilidades sociales” se adquieren a través de cada experiencia y éstas nos forjan hasta hacernos expertos en estas habilidades.

Una interacción social satisfactoria en la familia, los amigos, la escuela o el trabajo nos hace sentirnos felices, desarrollando nuestras tareas con mayor eficacia. Y por el contrario una baja competencia en las “habilidades sociales” puede llevar al fracaso el trabajo, los estudios o la familia.

Ejemplo de habilidades sociales :

Para mejorar las habilidades sociales :

Tipos de habilidades sociales:

Teorías sobre las “habilidades sociales”

Para mejorar las habilidades sociales en comunicación

DISCO RAYADO: Se reconoce la primera parte de verdad que existe en lo que nos dice la otra persona que supuestamente intenta manipularnos, y a pesar de ello mantenemos nuestra postura:

INFORMACIÓN MÚTUA: Prestamos atención a lo que nos dicen (escuchamos mirando a los ojos, haciendo señales de estar captando, etc.) y después damos por nuestra parte una información distinta (turno).

ASERCIÓN NEGATIVA: Es una forma de reaccionar ante una crítica justa, sin dar sin embargo demasiadas excusas o justificaciones.

INTERROGACIÓN NEGATIVA: Es útil para conocer algo de los sentimientos o ideas de los demás, facilitando la comunicación cuando la otra persona nos critica.

REPETIR LO QUE SIENTE LA OTRA PERSONA: sin mostrar acuerdo alguno en lo que se dice.

REHUSAR PETICIONES : No se deben dar excusas, aunque sí razones.

RESISTIR LA TENTACIÓN: Nuestros gustos han de ser respetados.

SOLICITAR UN CAMBIO DE COMPORTAMIENTO MOLESTO: Indicamos claramente lo que deseamos con tono firme, pero no agresivo.

Los pensamientos inhibidores pueden ser:

DISCREPAR DE LOS DEMÁS: Es menester no tener vergüenza en usar el pronombre “yo” y plantear los propios argumentos:

No debemos dejarnos arrastrar por pensamientos como:

RESISTIR LA INTERRUPCIÓN DE LOS OTROS. Para ello hacer gestos -lo evidentes que sea necesario- tales como levantar la mano para indicar -“espera un momento” y frases directas como:

RECONOCER UN ERROR. Ocultar nuestro error puede ser en ocasiones más un muestra de debilidad que una precaución. Puego puede hacerse de una forma digna y natural, expresando el justo desagrado por habernos equivocado, pero sin dar permiso con ello a críticas exageradas o indebidas (como “siempre haces lo mismo”, “eres un desastre”, “no hay forma de que hagas algo a derechas”).

ADMITIR IGNORANCIA. Se trata de hacer evidente y de forma natural-en lugar de disimular- que no conocemos o recordamos algo.

ACABAR UNA CONVERSACIÓN. Hemos de afirmar nuestro “derecho a elegir”.

ACEPTAR CUMPLIDOS. Podemos recibir halagos sinceros o manipuladores. En el caso de recibir sinceros cumplidos lo ideal es aceptarlos. En el caso de que sean manipuladores rechazarlos:

ACEPTAR O RECHAZAR COMPAÑÍA

Comportamiento de acercamiento:

Sonreír, mantener la mirada, dar información verbal positiva, orientar el cuerpo hacia el interlocutor, no disimular nuestra simpatía, responder con frases abiertas utilizando la respuesta-pregunta: ¿Viene mucho por aquí?. ¿Le interesan los cuadros? ¿es la primera vez que le veo?.

En ocasiones se corre el error de responder de forma opuesta a la que desearíamos por temor a que se malinterprete nuestro interés.

Comportamiento de rechazo:

Mirar para otro lado. Dar media vuelta. No mostrar un falso interés por educación, haciendo preguntas que alargan la conversación innecesariamente. Ser claros, diciendo escuetamente lo justo para que la persona capte nuestro desinterés, y si la persona no se da por aludida pasar a una estrategia directa de irse, dirigirse a otra persona o decirle que se está tomando excesivas libertades. Combatir la sensación de escrúpulo pensando “tengo derecho a decir no, a los deseos de los demás”.

INICIAR CONVERSACIONES

Es normal que romper el hielo del silencio implica un cierto riesgo e incomodidad hasta que no se ve que la relación con el otro es segura. Los modos más usuales de iniciar una conversación son:

Comentarios inadecuados:

MANTENER CONVERSACIONES. Es el arte de mantener el equilibrio entre escuchar y hablar, haciendo que nuestra participación sea agradable.

Algunas conductas útiles son:

PEDIR FAVORES

Los demás no tienen porqué saber lo que deseamos o necesitamos en un momento dado. Es más aconsejable dar señales, indicios claros, que orienten a la persona de nuestras propias necesidades o deseos sinceros.

Conductas útiles para pedir son:

Temores contraproducentes son:

DAR CUMPLIDOS. Es tan importante saber recibir halagos como el saberlos dar.

MOSTRAR AFECTO. Mostrar afecto a quien nos lo inspira es un acto fundamental para mantener unas relaciones sociales sanas. A veces hay que hacer algo más que expresar verbalmente nuestro acuerdo, agrado o cariño. Tenemos que ser capaces de tocar, besar, abrazar o sonreír amorosamente sin ansiedad ni tensión, mostrando la realidad de nuestros sentimientos recíprocos.

Temores que frenan la expresión de los afectos son: